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Radiaciones :: Entrevistas Realizadas


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GREENPEACE ESPAñA  
Descripción: Con propuestas concretas, acciones ejemplares y extensos informes sobre la mesa, la organización no gubernamental Greenpeace lidera una revolución energética empeñada en acabar de una vez con las energías 'sucias' y sustituirlas por renovables. Ya es posible. A juicio de Greenpeace España, sólo falta voluntad política para hacerlo. "Los Gobiernos deben obstaculizar la generación eléctrica con fuentes no renovables incluyendo los costes ambientales en los que incurre este tipo de producción energética", sostiene José Luis García, responsable de la campaña de energías y cambio climático de esta organización.
[Foto: Greenpeace]
Fecha: 04/01/2006
Entrevistado: José Luis García Ortega
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Detalles ]
- Guías solares de apoyo al ciudadano, exhaustivos estudios sobre renovables, repetidas campañas alertando sobre las consecuencias para el planeta de las emisiones de CO2, la lucha inacabable contra las nucleares... su organización se esfuerza en revertir una tendencia de generación eléctrica fatal, aunque los administradores públicos siguen haciendo como si no se enteraran, ¿qué está fallando? ¿dónde está el gran escollo que impide un cambio hacia el uso masivo de las energías sensatas en España?
- Fundamentalmente, no hay un suficiente compromiso político: las medidas gubernamentales se quedan cortas y siguen favoreciendo a las energías sucias. Éstas no tienen que hacer frente a los costes ambientales en los que incurren en una clara competencia desleal con las de origen renovable.

- Está la Administración, y sus Gobiernos, obedeciendo a los intereses dinerarios de las grandes compañías eléctricas, pero también los ciudadanos, en la mayoría de los casos inconscientes de las consecuencias ambientales de pequeños actos como el simple pulsar el interruptor de la luz ¿qué papel tienen que jugar éstos? ¿Son ellos los llamados a cambiar radicalmente el entramado energético?
- El papel que deben jugar los ciudadanos es muy importante, aunque una cosa es lo que deberían y otro lo que realmente pueden. Por ejemplo, para pasar de consumidores pasivos a activos es imprescindible una información adecuada sobre el origen de la electricidad que consumen y, sin embargo, el nuevo decreto al respecto aprobado a finales de 2005 deja este punto excesivamente abierto por falta de especificación: no se dice quién va a verificar el origen de la electricidad que llega a los hogares. Por otro lado, como autoproductores eléctricos, el ciudadano también puede desempeñar un papel destacado, especialmente con la generación fotovoltaica. Otro papel fundamental de los ciudadanos es el de consumidores responsables, haciendo un uso eficiente y ahorrativo de la energía, aunque de nuevo el papel de las administraciones públicas y de las compañías eléctricas es clave para poner en marcha programas de gestión de la demanda que ayuden, informen e incentiven al consumidor a usar la energía de forma eficiente.

- España continúa ahondando en el centralismo energético aparentemente despreciando la autoproducción eléctrica, ¿qué espacio de acción le queda a la conciencia ciudadana que encuentra normativas de todo tipo obstaculizando sus iniciativas de generación renovable?
- En los últimos años hemos avanzado mucho. Hace apenas unos años la generación renovable estaba fuera de la ley y ahora ya está regulada. No obstante, continúa habiendo dificultades. Muchas veces es debido al desconocimiento de las mismas administraciones encargadas de la energía. En este sentido, hay una responsabilidad política. Por ello, es imprescindible suprimir trámites y simplicar algunas cuestiones técnicas; también se puede mejorar el aspecto fiscal.

- ¿Un modelo energético sostenible no debe, por fuerza, estar descentralizado? ¿Aprecia una contradicción entre centralismo y desarrollo sostenible?
- Un modelo sostenible debería estar más descentralizado. En la actualidad, unas pocas empresas dominan el mercado. A pesar de ello, probablemente un sistema sostenible debería tener algo de ambas, porque no se trata tanto de quiénes o cuántas empresas haya como de lo que hagan para producir energía.

- Las conclusiones del informe de Greenpeace sobre renovables en España para 2050, encargado a la Pontificia de Comillas, destapan el potencial de estas energías, especialmente de la solar. La pelota está en el tejado de la Administración pública, que ha dado la callada por respuesta, ¿qué más se puede hacer? ¿cuál es el siguiente paso?
- El informe intenta demostrar lo que es posible hacer con las energías de origen renovable, algo que hasta ahora no se había hecho. A la vez, proponemos una serie de medidas que favorezcan la implantación de este tipo de energías en materia de primas, fiscalidad, planificación... En este sentido, la Administración debería tomar ya la decisión de ir obstaculizando la generación eléctrica con energías sucias.

- El Plan de Energías Renovables 2005-2010 propone unos objetivos de 400 megawatios instalados para la solar fotovoltaica, ridículos a la vista de su informe, pero que se antojan inalcanzables ante el escaso ritmo de implantación de esta tecnología en este año de 2005, según advierte la asociación española de la industria fotovoltaica (ASIF), ¿qué condiciones deben darse para el despegue definitivo de esta tecnología?
- El despegue ya se está dando, aunque ahora estemos en el inicio del proceso de aceleración. Es imprescindible dar más facilidades. La fotovoltaica se puede distinguir del resto de renovables en que es muy accesible a cualquier ciudadano. En consecuencia, no se puede exigir a un pequeño autoproductor los mismos requisitos que se piden a una gran compañía eléctrica. Aplaudimos los pasos dados por algunas comunidades autónomas en el sentido de crear ventanillas únicas, simplificar los trámites administrativos y crear espacios de financiación. Sin embargo, nos encontramos con que la Administración central toma medidas en sentido contrario beneficiando a las grandes compañías. Parece no entender que para que esto funcione hay que facilitarle la vida a los pequeños y medianos productores.

- Desde el año 1997 está funcionando la Red de Escuelas Solares, impulsada y mantenida por Greenpeace, ¿qué balance hace nueve años después?
- Muy positivo. Con más de 400 centros suscritos, se demuestra que hay un enorme interés en ser activos. Los acuerdos con el IDAE [el instituto para las energías del Ministerio de Industria] para desarrollar el programa 'Solarízate' han reforzado la Red de Escuelas, aunque también están desvelando lecciones muy importantes, como las barreras burocráticas que encuentran los que intentan generar electricidad con paneles fotovoltaicos. Piense que si esto le pasa al IDAE, una entidad especializada, qué no le estará pasando al ciudadano de a pie.

- En el desquiciado y derrochador panorama energético español, vosotros demandáis medidas eficaces para hacer retroceder la demanda, pero la Administración en una huida hacia adelante no hace sino planificar más y más centrales contaminantes (ciclo combinado) y ahora se atreve de nuevo a plantear la prolongación de la vida de las nucleares en uso, ¿qué hay que hacer para reducir drásticamente el consumo eléctrico? ¿Ha nacido cojo y tímido el Plan de Eficiencia Energética?
- Se queda cortísimo. Los objetivos son muy exiguos y ni de lejos va a permitir cumplir con el Tratado de Kyoto. Realmente, este plan es el mismo que el anterior al que sustituye, sólo que esta vez viene dotado con partidas dinerarias concretas. Observamos contradicciones muy grandes entre lo que se dice y lo que después se hace.

- ¿Qué cree Greenpeace que surgirá del reciente debate abierto por el Ministerio de Industria sobre las nucleares? ¿Vuelven?
- Lo razonable es que las nucleares vayan cerrando. Es una fuente que genera gravísimos problemas. Nosotros exigimos que el Gobierno cumpla sus compromisos adquiridos, por lo que en el debate abierto por Industria pedimos que se hable de un calendario de cierre. Está en la mano del Gobierno y del ministro de Industria, José Montilla, cumplir lo que recoge su programa electoral o ceder a las presiones de las eléctricas.


Colaboradores:
Radiaciones, 2008