Bienvenido(a) invitado [ Créate una cuenta | Entrar ] | 08 Ene, 2009 - 09:39 PM | Español   english |
  

¿Un plan solar de jubilación?

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Reconozco que lo he dicho en alguna ocasión. Sí, que invertir en energía fotovoltaica es como prepararse un rentable retiro, al modo de los extendidos planes de jubilación privados. No es que ahora diga que no, que no es así, porque entonces empleé la comparación para que los neófitos le vieran la punta a este 'negocio'.

Pasa que empiezan a desvirtuarse en exceso las justificaciones para invertir en solar. Las proclamas de parte del sector fotovoltaico alentando a posibles pequeños y medianos inversionistas con el argumento de la rentable jubilación empiezan a astiarme. Sobre todo, porque a todo se le quiere llamar dinero, sin duda (su acaparación) el principal causante de, entre otros, el llamado efecto invernadero.

A lo peor no hay por donde entrarle al ciudadano para que se vuelque en el uso y la promoción de unas energías en principio menos dañinas para el equilibrio biológico actual del planeta. Vale, que el de a pie, en especial el que cuenta con algunos ahorros, nuestro burgués del XXI, no entiende ni quiera saber más que de sus números. Lo concedo. Pero, ¿es que no nos vamos a dar una otra oportunidad?

Reducir la generación fotovoltaica a mero beneficio monetario traiciona en mucho lo que esta puede llegar a representar en el conjunto social. A este tipo de energía le acompaña, le debería acompañar, lo que tiene de descentralizador y de autosuficiencia.

En este lugar del mundo en el que escribo (España), la centralización (pongamos que se llama Madrid) viene uniformando en vertical (de arriba hacia abajo) desde hace más de cinco siglos toda disidencia. No menos en el control energético. No abogo, en principio, por unos añorados reinos de Taifa, pero sí por la involucración ciudadana en el rígido esquema de la energía, demasiadas veces con la vitola de 'sector estratégico'.

Atomicemos un mercado energético empleando como principio el argumento de lo público, por favor. La cuestión de las energías es una cosa de todos y no de los que sólo hablan, sienten y perciben con el dudoso y cuestionable lenguaje del economicista y el 'buen' burgués.

Opina: Felipe N. Francisco


Colaboradores:
Radiaciones, 2009