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Los 25 países de la Unión Europea podrían obtener la mitad de la energía primaria y el 70% de la electricidad de fuentes renovables en el año 2050. Este es el principal reto propuesto por Greenpeace en el informe 'Energy revolution', presentado hoy en Bruselas. En paralelo, las emisiones de CO2, los gases causantes del efecto invernadero, se reducirían en un 75%. La infatigable organización no gubernamental Greenpeace vuelve a retar a los líderes europeos con un informe que dibuja un escenario energético menos contaminante y eficiente para el año 2050 apoyándose en las energías renovables. Fuera deben quedar los combustibles fósiles y las preocupantes centrales nucleares. Más del 80% de la energía primaria europea aún proviene de los hidrocarburos, asegura.
En el escenario trazado por Greenpeace, los Gobiernos deberían fijar objetivos vinculantes para las renovables, implantar las tecnologías renovables, dar prioridad a éstas en el acceso a las redes de suministro y eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles y las nucleares. En 2004, según cita la organización, la Agencia Europea del Medio Ambiente estimó que las subvenciones en la UE de los 15 para combustibles sólidos, petróleo y gas sumaban más de 23.900 millones y para las energías renovables sólo 5.300 millones.
Además, el informe cuenta con una reducción de precios de las renovables en un horizonte de 15 años, a medida que la carestía del petróleo y los cuantiosos gastos asociados a las nucleares suban.
Pero este mapa de proyección para las renovables, que vendría acompañado por la creación de unos 700.000 puestos de trabajo a medio plazo, no tiene visos de cumplirse si no se reduce el gasto energético comunitario en una tercera parte con medidas explícitas de eficiencia energética.
La locomotora española
España debería liderar este giro drástico hacia las renovables, sostiene Greenpeace, que elabora un exhaustivo informe específico para el país y detallado por comunidades autónomas. A juicio de la responsable de Greenpeace en España en cuestiones energéticas, Raquel Montón, es "sólo una cuestión de voluntad política".
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