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Las primas a las renovables por venta a la red eléctrica constituyen en España la piedra angular sobre la que se sostienen y proyectan estas energías. Los consumidores eléctricos tendrán que contribuir a costear estas primas en sus recibos de la misma forma que han pagado moratorias nucleares y el carbón de las térmicas. El nuevo Plan de Energías Renovables 2005-2010 apuesta unívocamente por este sistema de primas, con una modificación del decreto 436 de marzo de 2004, como explica en la siguiente entrevista Cayetano Hernández, director de energías renovables del IDAE, el instituto para las energías de la Administración española. La entrevista la hace el propio IDAE. ¿Cuál es, desde su punto de vista, el punto fuerte del PER recientemente aprobado?
El Plan de energías renovables ante todo significa un análisis de lo que ha pasado durante seis años, el período comprendido entre 1999 y 2004 y una decisión de propiciar el incremento del uso de las energías renovables durante los próximos seis años, es decir, el período 2005-2010.
Lo más destacable del Plan, es que va dirigido al sector empresarial, tanto al sector industrial de fabricantes de todos los equipos necesarios para el desarrollo de las energías renovables, como a los promotores, es decir, al sector inversor de los proyectos de energías renovables.
Uno de los puntos fuertes del PER -que va a permitir cambiar la tendencia de penetración de las renovables, posibilitando alcanzar el 12 % en 2010-, es el acierto y el compromiso con el que se establecen los mecanismos para aprovechar las oportunidades que ofrecen estas tecnologías en el momento actual. Entre ellos se puede destacar el actual apoyo público a la producción de electricidad a través del sistema de primas, así como las primas indicativas propuestas recogidas en el Plan, bien entendido que las primas propuestas son las que se consideran necesarias para el cumplimiento de los objetivos del Plan, pero su puesta en práctica, deberá llevarse a cabo mediante la revisión del Real Decreto 436/2004, de 12 de marzo.
El objetivo del Plan es que el 12% de la energía primaria que se consuma en España, en 2010, sea de origen renovable; es decir, el mismo objetivo que el Plan de fomento del 99. ¿En dónde radica entonces el esfuerzo?
De acuerdo con el escenario previsto de evolución energética en el Plan de Fomento de las Energías Renovables 1999-2010 se definieron unos objetivos por áreas que permitían alcanzar en 2010 el objetivo de referencia del 12%. Así las cosas, en el ecuador del Plan de Fomento, con un crecimiento global de las energías renovables inferior al previsto, y con unos incrementos del consumo de energía notablemente superiores, a finales de 2004 la contribución porcentual de las energías renovables al consumo de energía primaria tan sólo había aumentado unas décimas con respecto a 1998, año de referencia del Plan de Fomento.
El actual Plan de Energías Renovables 2005-2010, trata de mantener ese compromiso mediante el establecimiento de objetivos acordes con las nuevas perspectivas, teniendo en cuenta que los nuevos datos sobre demanda energética nacional prevén que ésta alcanzará los 167.100 ktep en el año 2010 -es decir, un 22% superior a las previsiones incluidas en el anterior Plan de Fomento. El mantenimiento del objetivo de cobertura del 12% con energías renovables para ese año, va a significar alcanzar 20.220 ktep, un 22% superior al objetivo del anterior Plan.
¿En dónde radica el esfuerzo?: En términos cualitativos, el PER 2005-2010 plantea un nuevo objetivo basándose en un marco legislativo estable y predecible (Real Decreto 436/2004), unos desarrollos tecnológicos consolidados (caso de la Eólica), un sector solar pujante (en sus tres versiones, fotovoltaico, termoeléctrico y térmico de baja temperatura) y nuevas aplicaciones de la Biomasa, concretamente la co-combustión, y la obtención de biocarburantes.
En términos cuantitativos, cabe destacar el área eólica, que dobla su objetivo de potencia en funcionamiento al año 2010, superando los 20.000 MW, con una producción asociada mayor de 45.000 GWh/año. Los desarrollos tecnológicos -que actualmente se están llevando a cabo- permitirán que la generación eólica contribuya a la estabilidad de la red eléctrica en los mismos términos que la generación en régimen ordinario.
Tanto en el caso de la energía solar fotovoltaica como termoeléctrica se ha producido un gran aumento en los objetivos, multiplicándolos por aproximadamente 2,5.
En el caso de la energía termoeléctrica se ha pasado de 200 MW a 500 MW. Alcanzar estos objetivos supone un gran esfuerzo, ya que también hay que considerar que se trata de proyectos grandes, en muchas ocasiones en torno a 50 MW, que tienen un plazo de ejecución de al menos 18 meses y que previamente han tenido que obtener todos los permisos.
Por otra parte se trata también de proyectos sumamente innovadores en los que es difícil dar cada uno de los pasos para su desarrollo, empezando por los permisos y la financiación y acabando con los suministros de componentes.
En el caso de la fotovoltaica se ha pasado de un incremento de 135 MW a 363 MW. Este incremento supone un cambio radical en los agentes del sector y en la manera de concebir los proyectos, y no es fácil en un corto periodo de tiempo.
El estudio sobre el desarrollo potencial de la biomasa a corto plazo ha hecho reducir sus objetivos de 6 millones de tep a 5 millones de tep, confiando en que ahora sí se realice el esfuerzo necesario para aplicar las medidas detalladas en el PER, principalmente el desarrollo de la co-combustión, la asignación de una prima adecuada para la generación eléctrica de la biomasa y las medidas de impulso de los usos térmicos de la biomasa.
Por otro lado, los objetivos establecidos en el PER para biocarburantes superan en más de cuatro veces los del anterior Plan, esto también se traduce en un aumento del esfuerzo realizado en este área.
Algunas comunidades autónomas, tras la lectura del nuevo PER, han interpretado que sus objetivos eólicos han quedado limitados. ¿Qué puede decir al respecto?
El PER 2005-2010 no intenta limitar los objetivos eólicos definidos en las distintas Comunidades Autónomas, las cuales tienen competencia en su planificación regional y en la ordenación de su territorio, con los condicionantes que acuerden con Red Eléctrica de España.
El PER prevé la implantación de 12.000 MW eólicos en el horizonte 2005-2010. Ello supone una media de 2.000 MW anuales, cifra superior a los 1.625 MW, valor medio en los tres últimos años. Por lo tanto el objetivo global se considera ambicioso, pero alcanzable si se implanta una serie de medidas, mencionadas en plan, que permitan gestionar adecuadamente la generación eólica.
La distribución de estos 12.000 MW por Comunidades Autónomas, se ha realizado atendiendo a una serie de criterios, lo más objetivos posibles: recursos eólicos en la región, planificación regional, grado de avance e implantación de instalaciones en los últimos años, estado de la normativa, evolución tecnológica, etc.
En cualquier caso hay que insistir, como señala el PER, que el desglose por Comunidades Autónomas es meramente indicativo y que, en ningún caso, limita el desarrollo eólico en cada región.
Ratificación del sistema de primas, ¿por qué?
La experiencia nacional e internacional demuestra que el sistema de primas se ha consolidado como el instrumento más eficaz en el desarrollo de mercados de energías renovables de producción eléctrica.
El PER 2005-2010, en su capítulo dedicado a la financiación, presenta las hipótesis utilizadas en el análisis económico-financiero de los proyectos considerados como típicos en cada sector renovable. El análisis realizado trata de, optimizando los recursos públicos disponibles, equilibrar la aplicación de las inversiones de modo que se obtenga una tasa interna de retorno suficientemente atractiva.
Los casos-tipo considerados para el sector eólico están reflejados en el propio PER, incluyéndose en cada proyecto los precios de venta de electricidad a tarifa regulada, establecidos por el R.D.436/2004. El análisis económico-financiero realizado confirma que la prima eléctrica -que el Real Decreto señala para la producción con energía eólica-, es la adecuada para este tipo de proyectos y que contribuirá decisivamente a alcanzar el objetivo propuesto de 20.000 MW en el año 2010.
En lo que respecta a la energía solar térmoeléctrica, el sistema de primas establecido por el R.D. 436/2004 ha estimulado proyectos suficientes como para que el mercado español sea líder y foco de atracción en esta tecnología. Actualmente, y contabilizando los proyectos existentes que se encuentran en diferentes grados de ejecución -en el desarrollo de la promoción o al inicio de la fase de medición-, se puede precisar que en global se están promoviendo proyectos por una potencia de alrededor de 500 MW.
¿Qué pasa con la prima de la biomasa?
La propuesta de incremento de la prima de la generación de energía eléctrica a partir de biomasa constituye una de las grandes novedades y uno de los grandes compromisos que van a determinar la viabilidad del conjunto del Plan. No en balde la apuesta es hacer recaer sobre esta actuación más del 42% del peso del PER.
Contando con suficientes recursos energéticos, con tecnología contrastada y con inversores potenciales interesados, el PER pretende dar el empujón que la biomasa necesita, mediante la propuesta de establecimiento de una prima eléctrica suficiente que “meta” en parámetros de rentabilidad los proyectos de generación, tal y como el sector ha venido reclamando en los últimos años.
Una gran novedad del PER es la consideración de la co-combustión de biomasa y carbón; es decir posibilitar que las grandes centrales de carbón combinen este combustible fósil con biomasa renovable, recibiendo una prima por la generación eléctrica llevada a cabo a partir de esta última. Esta fórmula presenta grandes ventajas tales como aprovechar inversiones existentes, mejores rendimientos energéticos, menor impacto por emisiones a la atmósfera, etc.
No es aventurado pensar que este despegue de la biomasa eléctrica, va a llevar en paralelo un incremento de las aplicaciones térmicas de la biomasa. Aunque entre las fuertes barreras que ahora se presentan para estas aplicaciones se encuentra la escasa presencia de canales de comercialización que hagan llegar el combustible a los potenciales usuarios interesados, los actuales y futuros precios del gasóleo, gas y otros combustibles hacen que la biomasa térmica sea en muchos casos altamente competitiva, y sin duda las instalaciones térmicas se van a ver arrastradas por la “cultura” de la biomasa que van a crear los proyectos eléctricos.
Los biocarburantes aparecen con un protagonismo rotundo,¿seremos capaces de avanzar al paso de gigante que se nos exige?
Conseguir que en 2010 el 5,75% de la cuota de mercado de combustibles para el transporte se cubra con biocarburantes, (cumpliendo la Directiva 2003/30), equivalente a 2,2 millones de tep/a es un desafío muy importante.
No obstante, desde el punto de vista de la industria trasformadora, la experiencia esta demostrando que un sistema fiscal adecuado y el marco económico actual de precios energéticos y de las materias primas es atractivo para los inversores. Existen proyectos de inversión desde una gran variedad de tipologías de promotores, tales como grandes empresas energéticas o de otras actividades, como medianas y pequeñas empresas de los sectores agroindustrial, tratamiento de residuos, transporte, etc. El lanzamiento de estas iniciativas en su conjunto permitirían alcanzar, e incluso superar, el objetivo.
Quizás los retos más importantes para este sector sean crear los cauces para que la agricultura española se beneficie de la oportunidad que suponen los biocarburantes, así como crear la infraestructura de distribución y vencer las inercias de ciertos agentes de los sectores relacionados.
Energía solar térmica, la gran asignatura energética pendiente de este país, ¿qué mecanismos prevé el nuevo Plan para impulsar su desarrollo?
La energía solar térmica está experimentando en los últimos años unos ritmos de crecimiento muy lentos, por lo cual para lograr su implantación de forma relevante en términos cuantitativos es necesario aplicar medidas de carácter normativo y garantizar la eficacia de su aplicación.
En este sentido entre las medidas para intensificar la aplicación de la energía solar térmica destacan el ultimar la tramitación del Código Técnico de la Edificación (CTE) e intensificar la difusión y aplicación de las Ordenanzas Solares, así como el otorgamiento de ayudas y financiación.
Respecto a la aplicación de apoyos públicos a la inversión esta previsto que se apliquen ayudas por valor de 348 millones de euros durante el periodo. Esta cantidad global se alcanzará mediante la aplicación simultánea de presupuestos estatales y autonómicos.
Es igualmente necesario iniciar trabajos de difusión y formación (guías de diseño y programas de cálculo, formación específica a los técnicos municipales) para la evaluación de los proyectos relacionados con el CTE y Ordenanzas Solares Municipales, al igual que acciones de normalización.
Se propone iniciar algunas líneas de innovación tecnológica necesarias para que la industria solar se desarrolle, sea competitiva y adquiera una proyección internacional. En este sentido es prioritaria la modernización de las líneas de producción de captadores con el fin de adaptarlas a la demanda del mercado.
Finalmente está previsto apoyar específicamente la refrigeración solar, el desarrollo de equipos de bajo coste, la integración arquitectónica y la extensión del concepto de venta de energía.
¿Cómo definiría el sector de las renovables en nuestro país?
El sector de las energías renovables en España se está configurando como uno de los más dinámicos y completos que existen en el panorama internacional. En la mayoría de las áreas tecnológicas nos encontramos en posiciones de liderazgo tanto por capacidad industrial como de liderazgo tecnológico.
En lo que se refiere a biomasa y biocarburantes durante los últimos años se ha podido comprobar el gran interés por parte de inversores y fabricantes de equipos. Por tanto, en estas tecnologías, contamos con un sector con capacidad financiera y tecnológica a la expectativa de unas condiciones que, como las que va a crear el PER, permita el despegue.
El área minihidráulica dispone de una tecnología consolidada, madura y eficiente, que ha demostrado capacidad suficiente para atraer la inversión necesaria, tanto desde el punto de vista industrial como tecnológico. Se caracteriza por contar con una infraestructura de fabricación nacional de la mayoría de los bienes de equipo que constituyen una central. Existe un tejido empresarial más que suficiente para satisfacer las demandas del mercado y proporcionar un servicio óptimo.
La energía eólica es una de las fuentes renovables donde la tecnología asociada ha alcanzado un mayor grado de madurez. Nuestro país se ha consolidado como un referente mundial en el sector eólico, ocupando la segunda posición en el mundo (únicamente por detrás de Alemania), con más de 8.000 MW eólicos en funcionamiento. El pasado año 2004, la potencia eólica instalada en España se acercó a los 2.000 MW, de manera que uno de cada cuatro aerogeneradores que entraron en funcionamiento en el mundo durante 2004 se instaló en nuestro país. Hoy en día existen más de medio millar de empresas que operan en el sector eólico, muchas de ellas especializadas en la cadena de suministro de los fabricantes de aerogeneradores. En definitiva, dentro de las energías renovables la eólica presenta unas importantes expectativas de incrementar su contribución futura al abastecimiento energético interno –nacional y europeo-, para hacer frente a la demanda creciente de energía eléctrica en nuestra sociedad.
En el sector solar estamos es una posición muy ventajosa puesto que disponemos del recurso en abundancia y de una tecnología lo suficientemente madura para un aprovechamiento rentable desde los puntos de vista económico y técnico. Si además a todo esto le unimos el tejido empresarial existente y el favorable marco legislativo, el resultado es que el sector se encuentra en plena expansión, con un gran número de pequeños inversores apostando por la ejecución de proyectos de energía solar, tanto térmica como fotovoltaica.
Renovables y creación de empleo, sí, pero ¿en qué medida?
El conjunto de actividades relacionadas con las energías renovables -y concretamente con el desarrollo del PER 2005-2010- contribuirá, sin duda, a mejorar y modernizar el tejido industrial, al desarrollo regional, y a generar nuevos empleos asociados a las actividades productivas y de explotación.
En lo que se refiere al tejido industrial, el conjunto de actividades económicas vinculadas al desarrollo de estas energías se está llevando a cabo en unas 1.300 empresas, con distinto grado de participación, pero con cifras de negocio muy significativas. A este respecto, cabe resaltar que la inversión total prevista durante el período 2005-2010 alcanza la cifra de los 23.600 millones de euros, lo que sin duda supondrá un incremento muy importante en la actividad empresarial asociada a las energías renovables.
La investigación, desarrollo, fabricación e instalación de las tecnologías en cada área renovable ya contribuyen de forma importante a la generación de empleo en España. La expansión del sector prevista en el nuevo Plan tendrá efectos muy beneficiosos sobre el crecimiento económico y la creación de nuevos puestos de trabajo. Aunque no resulta fácil de prever con fiabilidad, se ha realizado una evaluación -en cada una de las áreas-, que sitúa en alrededor de cien mil los empleos netos generados en el período 2005-2010 derivados de la aplicación del PER. Dado que, frecuentemente, las aplicaciones de las tecnologías renovables están basadas, tanto en la dispersión geográfica de estas fuentes, como en iniciativas con repercusión a nivel local -adaptadas a las necesidad culturales, climáticas, económicas y regionales-; es clave el papel que desempeñan en fortalecer la cohesión social y económica, así como en el progreso de las zonas menos desarrolladas.
¿Por qué las renovables son necesarias como parte del abastecimiento energético de este país y de cualquier otro?
El progreso de la humanidad ha estado siempre unido a la disponibilidad de energía y, concretamente, nuestro modelo de desarrollo está basado en el uso intensivo de recursos energéticos. Sin embargo, la Unión Europea -y más aún, España- está escasamente dotada de recursos energéticos autóctonos convencionales, que, por otra parte, son cada vez más escasos a nivel mundial, y así lo refleja la escalada actual de los precios de los combustibles de origen fósil ante una demanda energética creciente.
Además, los impactos que sobre el medioambiente genera la acción humana -mediante la quema de combustibles fósiles-, es responsable de la acumulación de miles de millones de toneladas de CO2 (entre otros gases contaminantes) en la atmósfera, incapaz de reciclar estas ingentes y continuas llegadas de los llamados gases causantes del efecto invernadero. La generación de energía basada en estos combustibles orgánicos no puede evadir el daño ambiental debido a las inevitables emisiones asociadas.
Ante esta problemática del abastecimiento energético, resulta indispensable contar con las energías renovables, que son, por su propia naturaleza, inagotables. Su potencial es enorme, no producen prácticamente emisiones contaminantes a la atmósfera, y sin duda, deberían constituir en un futuro próximo la base de las fuentes de energía utilizadas por la humanidad. Por el momento, el PER 2005-2010 contribuirá -en la medida de lo posible- a disminuir nuestra dependencia del mercado exterior energético, a mejorar la calidad ambiental y, en definitiva, a conseguir un desarrollo sostenible que no comprometa la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.
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