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Se acabaron las ayudas a la inversión en instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red en España. El recientemente aprobado Plan de Energías Renovables 2005-2010 prevé suprimir las ayudas directas para la realización de los proyectos de centrales que viertan electricidad al sistema eléctrico. Todo queda en manos de los bancos, cuya financiación deberá cubrir los cuantiosos gastos de puesta en marcha de instalaciones de este tipo. La medida no afecta a las instalaciones aisladas, que podrán acogerse a ayudas estatales por importe de hasta un 20% del valor final. El nuevo plan de renovables fija el objetivo de que en el año 2010 España cuente con 400 megawatios de potencia fotovoltaica instalada. En 2004, tan sólo había instalados 37 megas, según el Ministerio de Industria. Esa multiplicación de la potencia deberá conseguirse sin las ayudas directas que hasta ahora habían animado a los promotores de instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red, unos sistemas muy caros que pasan desde ya a depender del visto bueno de la financiación de la banca.
La producción de electricidad con sistemas fotovoltaicos para su venta dependerá de esa financiación (el plan prevé que soporte el 77% del coste total del mismo) y de las primas, que recaerán en el consumidor final que verá elevado su factura eléctrica alrededor de un 0,6%.
El plan para las renovables confía en una depreciación paulatina del precio del kilowatio instalado a lo largo de los próximos seis años a medida en que se intensifiquen las inversiones en el sector a razón de una disminución de un 5% anual.
Asimismo, plantea, aunque no resuelve, la necesidad de ampliar el regimen de primas (575% sobre la tarifa normal) más allá de los 135 megawatios establecidos en el Decreto vigente.
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