El Gobierno prevé tener instalados 150 en el año 2010.
La energía solar fotovoltaica está dando pasos de gigante en Portugal con proyectos de grandes centrales. El Ministerio de Economía e Innovación ya tiene aprobados 120 megawatios, entre instalaciones fotovoltaicas y termoeléctricas.
En la localidad de Brinches, en el municipio de Serpa (Baixo Alentejo), acaban de inaugurarse las obras de una instalación fotovoltaica con una potencia de 11 megawatios, lo que la convertirá una vez finalizada en enero próximo en la más grande del mundo. Está financiada por la eléctrica estadounidense GE, que empleará 62 millones de euros. Dispondrá de 52 mil paneles esparcidos en 32 hectáreas.
En Amaraleja, en el término de Moura y también en el Baixo Alentejo, hay previsto desde hace años una central colosal: 62 megawatios de potencia. Ya dispone de las licencias administrativas aunque aún se encuentra en una fase de estudio de viabilidad. El proyecto, liderado por el Ayuntamiento de Moura, prevé una inversión de 250 millones y cubrir 114 hectáreas con paneles solares.
En la misma zona, está aprobado un proyecto fotovoltaico de 2 megas en Ourique (distrito de Beja). Pero hay más: 2,4 megas en Freixo de Espada à Cinta (Bragança), 10 en Albufeira (Algarve) y seis en el Mercado Abastecedor de Lisboa.
Además, cuentan con el visado de la Administración lusa tres centrales termoeléctricas: en Tavira (seis megas), en Cercal do Alentejo (dos megas) y en Leira (un mega).
Se suman a éstas varias instalaciones de menor potencia. Según el responsable de energías luso, Miguel Barreto, todos los proyectos visados alcanzan los 120 megawatios. Tras el aluvión de grandes proyectos, el Gobierno se inclina por apoyar las pequeñas instalaciones de menos de 5 kilowatios, porque estima que suponen una menor pérdida de electicidad al estar más cerca de los puntos de consumo.
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