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Investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) han desarrollado una célula solar de plástico que aprovecha también los rayos infrarrojos, lo que les permite seguir generando electricidad incluso en días nublados. La nueva célula combina nanopartículas con polímeros. Según publica National Geographic News, el compuesto creado por científicos de la universidad canadiense podría teóricamente multiplicar por cinco la eficiencia de las células actuales gracias a su capacidad de nutrirse también del espectro solar no visible, el de los infrarrojos. Las obleas más eficientes del mercado son la de silicio monocristalino, con un 15% de conversión lumínica en electricidad; mientras que las de polímeros actuales alcanzan conversiones entorno al 6%.
Entre las cualidades del nuevo material, figura su uso como espray. Los investigadores aseguran que puede aplicarse, a modo de capa de pintura, sobre superficies para convertirlas en captadoras de radiación solar.
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